¿Qué sabemos sobre Candida auris?
1. Identificación bioquímica de Candida auris
Para diagnosticar correctamente Candida auris, es indispensable utilizar pruebas moleculares, aunque ciertas características bioquímicas permiten orientarnos en su identificación en el laboratorio:
Pruebas bioquímicas habituales:
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Fermentación y asimilación de azúcares: C. auris generalmente no fermenta azúcares como glucosa, maltosa y sacarosa, y su desarrollo en medios como CHROMagar Candida es limitado.
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Sistema API 20C: Aunque C. auris puede crecer en este sistema, puede confundirse con otras especies de Candida debido a perfiles bioquímicos similares. No obstante, su positividad para trehalosa puede ser un indicador distintivo.
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Prueba de catalasa: Normalmente, C. auris resulta positiva en la prueba de catalasa, característica común en especies del género Candida.
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Prueba de formación de tubos germinales: A diferencia de C. albicans, C. auris no suele formar tubos germinales a 37 °C, lo que ayuda a diferenciarlas.
Métodos moleculares y técnicas avanzadas:
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PCR: La reacción en cadena de la polimerasa es el método preferido para identificar C. auris con alta precisión, utilizando secuencias específicas del gen 18S del ARN ribosómico o del gen ITS.
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Secuenciación de ADN: El análisis de las regiones ITS o D1/D2 del ADN ribosómico constituye el estándar de oro para confirmar la identidad de C. auris.
Datos sobre la Susceptibilidad Antifúngica
Uno de los principales desafíos que presenta Candida auris es su capacidad para resistir múltiples tipos de antifúngicos, dificultando tanto el tratamiento como el control de brotes infecciosos.
Susceptibilidad a los antifúngicos:
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Azoles: C. auris muestra alta resistencia a esta familia, especialmente a fluconazol y voriconazol, aunque algunas cepas aún responden a posaconazol e isavuconazol.
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Equinocandinas: A pesar de que las equinocandinas (caspofungina, micafungina y anidulafungina) son el tratamiento de primera elección, se han identificado cepas resistentes a estos fármacos.
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Anfotericina B: Aunque generalmente efectiva contra C. auris, existen cepas que presentan resistencia parcial o modificaciones en su sensibilidad.
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Pruebas de susceptibilidad: Se recomienda realizar pruebas específicas como Etest o microdilución en caldo para determinar la respuesta a los antifúngicos y optimizar el tratamiento basado en los perfiles de resistencia locales.
Mecanismos de resistencia:
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Alteraciones en proteínas de membrana: Variaciones en las proteínas de la membrana celular reducen la efectividad de los antifúngicos al alterar su permeabilidad.
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Sistemas de eflujo: C. auris puede expulsar los antifúngicos mediante bombas de eflujo, evitando su acción dentro de la célula.
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Mutaciones genéticas: Cambios en los genes responsables de la enzima 14α-desmetilasa, clave en la producción de ergosterol, favorecen la resistencia a los azoles.

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